Hepatitis: cómo se contagia, tipos, síntomas, causas y tratamientos
La hepatitis es una inflamación del hígado que puede tener diferentes causas. Las infecciones por virus son una de las principales, pero también puede aparecer por consumo de alcohol, determinados medicamentos, sustancias tóxicas o enfermedades autoinmunes.
Algunas personas pueden vivir con la enfermedad sin presentar síntomas durante años. Por ello, identificar los factores de riesgo y realizar las pruebas correspondientes es importante para detectar la infección y evitar complicaciones.
¿Qué es?
Se trata de la inflamación del hígado, el cual, participa en funciones esenciales como el metabolismo de nutrientes, la producción de proteínas, el almacenamiento de energía y el procesamiento de diferentes sustancias.
Cuando existe una inflamación hepática, el funcionamiento del órgano puede verse afectado. Dependiendo de la causa y de la duración de la enfermedad, puede ser aguda o convertirse en una enfermedad crónica.
Además, no todas son causadas por virus. El consumo excesivo de alcohol, algunos medicamentos y sustancias tóxicas y determinadas enfermedades autoinmunes también pueden provocar inflamación del hígado.
¿Cuántos tipos existen?
Cuando hablamos de tipos de hepatitis viral, existen cinco principales:
Hepatitis A
Es causada por el virus VHA. Se transmite principalmente al consumir agua o alimentos contaminados o mediante contacto estrecho con una persona infectada.
Generalmente produce una infección aguda y no suele convertirse en una enfermedad hepática crónica. Existe una vacuna para prevenirla.
Hepatitis B
Se produce por el virus VHB. Puede presentarse como una infección aguda o convertirse en una infección crónica.
La hepatitis B crónica puede provocar complicaciones como cirrosis y cáncer de hígado. Existe una vacuna segura y eficaz para prevenirla.
Hepatitis C
Se origina por el virus VHC y se transmite principalmente mediante contacto con sangre infectada.
Una de sus particularidades es que muchas personas pueden permanecer sin síntomas durante años. Cuando se vuelve crónica, puede provocar cirrosis y cáncer de hígado. Actualmente existen tratamientos antivirales capaces de curar la infección en más del 95 % de los casos.
Hepatitis D
El virus de la hepatitis D necesita la presencia del virus de la B para poder multiplicarse. Por esta razón, solamente puede presentarse en personas que tienen infección por el VHB.
La vacunación contra la hepatitis B también permite prevenir la infección por hepatitis D.
Hepatitis E
Es causada por el virus de la hepatitis E y se transmite principalmente por vía fecal-oral, especialmente mediante agua contaminada.
En la mayoría de los casos es una infección aguda que desaparece por sí sola. Sin embargo, puede requerir mayor atención, especialmente durante el embarazo.

¿Por qué da?
Las causas dependen del tipo. En casos virales, la inflamación se produce debido a la infección por alguno de los virus que afectan al hígado.
Sin embargo, también existen causas no infecciosas. Entre ellas se encuentran:
- Consumo excesivo de alcohol.
- Algunos medicamentos.
- Exposición a determinadas sustancias tóxicas.
- Enfermedades autoinmunes.
- Algunas enfermedades metabólicas y trastornos que afectan directamente al hígado.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas pueden variar dependiendo del virus, la causa y la etapa de la enfermedad.
En algunos casos, especialmente durante las primeras etapas, la persona puede no presentar síntomas.
Cuando aparecen manifestaciones clínicas, pueden incluir:
- Cansancio intenso.
- Fiebre.
- Pérdida del apetito.
- Náuseas o vómitos.
- Dolor o molestias abdominales.
- Orina oscura.
- Heces de color claro.
- Dolor articular.
- Coloración amarillenta de la piel y los ojos, conocida como ictericia.
La ausencia de síntomas no descarta una infección. Por ejemplo, el tipo B y C pueden permanecer sin manifestaciones evidentes durante largos periodos.
Por esta razón, cuando existe un factor de riesgo o una posible exposición, las pruebas de laboratorio pueden ser necesarias incluso cuando la persona se siente bien.
¿Cómo se contagia?
La A se transmite principalmente por la vía fecal-oral. Esto puede suceder al consumir agua o alimentos contaminados o mediante contacto estrecho con una persona infectada.
La B se transmite mediante el contacto con sangre, semen u otros líquidos corporales infectados. Puede ocurrir durante las relaciones sexuales, al compartir agujas u objetos contaminados con sangre y de una madre infectada a su bebé durante el parto.
La C se transmite principalmente mediante exposición a sangre infectada. Entre las situaciones de riesgo se encuentran compartir agujas o material utilizado para inyectarse drogas y determinados procedimientos médicos realizados con material contaminado. También puede existir transmisión sexual cuando hay exposición a sangre.
La D se transmite de manera similar a la hepatitis B y requiere la presencia del VHB.
La E se transmite principalmente por vía fecal-oral, especialmente mediante el consumo de agua contaminada. Algunos tipos del virus también pueden transmitirse por el consumo de carne cruda o poco cocinada.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento depende de la causa, el tipo de virus, si la infección es aguda o crónica y el estado del hígado.
- En el tipo A, generalmente se utiliza tratamiento de apoyo para controlar los síntomas, mantener una adecuada hidratación y asegurar una alimentación suficiente. No existe un antiviral específico para la hepatitis A.
- El tipo B aguda tampoco cuenta con un tratamiento antiviral específico en la mayoría de los casos. Sin embargo, la hepatitis B crónica puede requerir medicamentos antivirales, como tenofovir o entecavir, dependiendo de la valoración médica.
- Para el tipo C, existen antivirales de acción directa que pueden curar la infección en más del 95 % de los casos. El tratamiento suele administrarse por vía oral y su duración depende de las características de la infección y de si existe cirrosis.
- El tiopo D, el tratamiento debe ser determinado por un especialista y se enfoca en la infección y en el control de la enfermedad hepática.
- El tipo E suele desaparecer por sí sola y generalmente no requiere un antiviral específico. Sin embargo, puede presentar complicaciones graves y requiere especial atención en personas embarazadas o con determinadas condiciones de salud.
En todos los casos, el tratamiento debe establecerse después de identificar la causa de la inflamación hepática. Una valoración médica permite determinar qué estudios son necesarios y cuál es el manejo adecuado para cada paciente.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información general sobre sus causas, tipos, transmisión y síntomas.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre transmisión, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre transmisión, síntomas, complicaciones, prevención y tratamiento.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre transmisión, síntomas, diagnóstico y tratamiento con antivirales de acción directa.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre la relación entre el virus de la hepatitis D y la infección por hepatitis B.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre transmisión, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención.
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Información sobre transmisión, síntomas y prevención.
