Imagen informativa sobre la enfermedad de Lyme en humanos, con el texto “¿Puede ser mortal?” y una fotografía de una erupción cutánea rojiza característica en la piel.

Enfermedad de Lyme en humanos: ¿puede ser mortal?

La enfermedad de Lyme es una infección causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, transmitida a los humanos principalmente por la picadura de garrapatas del género Ixodes, que suelen encontrarse en zonas boscosas y húmedas, especialmente en áreas donde hay vegetación alta y animales silvestres, como ciervos y roedores, los cuales son reservorios naturales de la bacteria.

El contagio ocurre cuando una garrapata infectada permanece adherida a la piel durante varias horas: no todas las picaduras de garrapata transmiten la enfermedad, el riesgo se presenta si la garrapata está infectada y aumenta cuando permanece enganchada más de 24 horas. Es importante revisar el cuerpo tras paseos por el campo y eliminar cualquier garrapata lo antes posible, para reducir el riesgo de infección.

Persona adulta sentada con gesto de malestar, sosteniendo la cabeza con la mano, y una erupción circular rojiza visible en el brazo, asociada a la enfermedad de Lyme.

¿El Lyme tiene cura?

El Lyme sí tiene cura, especialmente si se detecta en sus fases iniciales. El tratamiento de elección consiste en la administración por vía oral de algunos antibióticos, como doxiciclina, amoxicilina o cefuroxima axetilo, normalmente durante dos a cuatro semanas. La mayoría de los pacientes tratados de esta manera de forma precoz se recupera completamente.

En casos avanzados o cuando el diagnóstico se retrasa, la enfermedad puede causar complicaciones neurológicas, cardíacas o articulares, por lo que el tratamiento puede requerir antibióticos intravenosos. A pesar de ello, la mortalidad asociada a la enfermedad de Lyme es muy baja; en general, no se considera una enfermedad mortal, aunque puede provocar secuelas crónicas si no se trata adecuadamente.

Detalle de una erupción cutánea circular característica de la enfermedad de Lyme.

¿Puede ser mortal?

La enfermedad de Lyme rara vez es mortal, aunque puede provocar secuelas crónicas si no se trata adecuadamente. Las complicaciones graves, como la meningitis, la miocarditis o la artritis crónica, pueden ocurrir si no se recibe tratamiento adecuado, pero los casos de fallecimiento son excepcionales. La clave está en la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno.

Referencias